Biología
  Documentos  
  Talleres
  Prácticas  
  Programa  
  Vida marina  
Ecología
  Documentos
  Talleres
  Programa
 
  Documentos Ecosistemas Colombianos  
  Geotrivias  
  Imagenes  
Grupo de biodiversidad
   
     
Inicio
   

DOCUMENTOS BIOLOGÍA I

 

ORGANISMOS TRANSGENICOS:

BENEFICIOS Y RIESGOS

Plantas luminiscentes, vacas que producen leche con proteínas humanas, cultivos agrícolas que producen sus propios insecticidas y que resisten herbicidas, hortalizas resistentes a temperaturas extremas. Estos son sólo algunos ejemplos de organismos transgénicos u organismos genéticamente modificados, como también se les conoce. La técnología para crearlas, explicada de manera muy sucinta, es aparentemente sencilla: Se identifica en un organismo el gen deseado, y a través de un vector y con la ayuda de diferentes técnicas de la genética molecular, se transfiere a otro organismo que se desea exprese la característica codificada por ese gen.

Las ventajas que presentan estos organismos a la salud humana, a la producción de alimento y a la calidad ambiental se vislumbran rápidamente. Sin embargo, los riesgos son más difíciles de detectar.

A las plantas provistas con sus propios insecticidas, se les transfieren los genes de bacterias que destruyen el estómago de los insectos que las consumen. Sembrar estas plantas representa una enorme ventaja, ya que la aplicación de insecticidas disminuirá significativamente. La menor aplicación de estos químicos disminuirá la contaminación de los suelos, del agua y del aire, y por lo tanto no se verá afectada la salud humana, ni la vida de cientos de organismos que habitan allí. Adicionalmente, se disminuirán los costos en la producción agrícola. Pero, ¿será que estas bacterias son tan específicas que reconocen los insectos nocivos de los benéficos o de los que simplemente son neutros? Es posible que insectos o aves se alimenten del néctar o del polen de estas plantas, y que no les hacen daño alguno, resulten también intoxicados, como los insectos nocivos.

Algunos de los organismos transgénicos no son adecuados para el consumo humano, ya que pueden producir reacciones alérgicas y otros efectos en la salud. Sin embargo, ya se han presentado casos en los que por equivocación han llegado a los restaurantes norteamericanos. Maíz modificado genéticamente, producido exclusivamente para consumo animal, fue encontrado en tortillas para hacer tacos mexicanos.

Plantas no tolerantes a las bajas temperaturas, pueden convertirse en especies tolerantes si se les transfieren genes de organismos que viven en el ártico por ejemplo. Esto posibilita la producción agrícola en áreas sin vocación agrícola, aumentando de esta manera la producción de alimentos, lo que parece tener un gran beneficio social. Pero ¿qué desventaja tiene esto? Si se siembran cultivos agrícolas en ecosistemas como los páramos, además de alterar significativamente la biodiversidad de la zona, es posible que alteremos la cantidad y calidad del agua que abastece los acueductos de los centros urbanos. Si reemplazamos los frailejones, musgos y gramíneas por monocultivo de papas, hortalizas, o cualquier otra especie modificada genéticamente para que toleren temperaturas extremas es muy posible que se requiera aplicar fertilizantes y plaguicidas como a cualquier otro cultivo convencional. El agua, entonces no será tan pura como antes, y es posible que se presente contaminación del suelo y mayor susceptibilidad a la erosión.

Si bien se tienen beneficios económicos y ecológicos comprobados, también existen riesgos al ambiente y a la salud humana que no son fáciles de evaluar, dado que muchos de ellos pueden manifestarse a mediano o largo plazo. Es realmente difícil decidir si los beneficios sobrepasan los efectos nocivos. Quizás lo más adecuado es continuar con la investigación encaminada a medir de una manera rigurosa los riesgos que pueden tener estos organismos, aplicar el principio de precaución y sólo comercializar aquellos productos de los que se tenga certeza científica acerca de su inocuidad.


María del Pilar Arroyave Maya
Profesora EIA