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RELACIONES INTERESPECÍFICAS

La comunidad ecológica está conformada por el conjunto de poblaciones de diferentes especies que interaccionan directa o indirectamente en un determinado espacio y tiempo. La supervivencia y el éxito reproductivo de una especie no sólo depende de su ambiente físico, sino de las relaciones que establezca con otras especies. Estas relaciones pueden causar efectos positivos, negativos o neutros a las especies involucradas. A continuación se resumen las principales interacciones y se ilustran con ejemplos.

Interacciones entre las especies:

TIPO DE INTERACCION
EFECTO ESPECIE 1
EFECTO ESPECIE 2
MUTUALISMO
+
+
COOPERACION
+
+
 COMENSALISMO
 0
 AMENSALISMO
-
 0
 HERBIVORÍA
 +
 -
 DEPREDACIÓN
 +
 PARASITISMO
 +
 COMPETENCIA
 -
 NEUTRALISMO
 -

MUTUALISMO Y COOPERACIÓN:

En estas interacciones dos o más especies se benefician de la relación. En el mutualismo la relación es obligatoria, o sea que en ausencia de alguna de las especies la supervivencia y reproducción de la otra se vería significativamente disminuida. En general son especies que han coevolucionado, es decir que han evolucionado conjuntamente adaptaciones debido a sus numerosas interacciones. La cooperación, en cambio, no es una relación obligatoria para la sobrevivencia de las especies. A continuación se describen algunos ejemplos.

Acacias y hormigas:

La acacia cuerno de toro (Acacia cornigera), que habita en las tierras bajas de México y América Central, tiene una relación mutualista con unas hormigas de la especie Pseudomyrmex ferruginea. Las acacias tienen un par de espinas grandes en la base de la mayoría de las hojas, en las que viven y se reproducen las hormigas. Los pecíolos tienen estructuras que producen azúcares (nectarios) y en el extremo de cada folíolo se encuentran los cuerpos beltianos o cuerpos de Belt (Thomas Belt, quien los describió por primera vez, anota que no parecen tener otra función diferente a la de alimentar a las hormigas). Estos cuerpos beltianos son ricos en proteínas y aceites. Las hormigas se alimentan tanto de estos cuerpos como de los nectarios, pero no de las hojas de las acacias.

Las hormigas son muy agresivas cuando otros insectos u otros herbívoros intentan alimentarse de las acacias; los atacan inmediatamente con mordeduras urticantes y parece que atacan también a otras plantas alrededor de las acacias, las cuales son devoradas y descortezadas, así que los libran de competencia por luz y nutrientes. Incluso las ramas que tocan las acacias son destruidas. Esto beneficia a las acacias dándoles la oportunidad de crecer a una tasa mayor.

Daniel Janzen, científico norteamericano, hizo un estudio detallado de esta relación y eliminó las hormigas de algunos árboles. Estos crecieron muy lentamente y fueron rápidamente atacados por insectos herbívoros y fueron privados de luz rápidamente. Se tienen evidencias de que estas hormigas sólo viven en las acacias.

Existen otras especies de acacias para las cuales la relación con las hormigas es de cooperación (mutualismo facultativo) de tal manera que ambas especies pueden vivir independientemente sin que su supervivencia se vea afectada significativamente.

Dispersores de semilla: Los animales que consumen los frutos de las plantas juegan un papel importante en la dispersión de las semillas. Se tienen evidencias de que algunas especies tienen una mayor sobrevivencia si sus semillas germinan alejadas del árbol padre, ya que cerca de éste puede existir mayor herbivoría puesto que las especies que se alimentan del árbol estarán en mayor densidad y tal vez no afecten significativamente a la planta adulta pero sí a las plántulas. Adicionalmente, cerca del padre puede haber mayor competencia intraespecífica por luz y nutrientes. El beneficio para los dispersores es obviamente el alimento encontrado en los frutos. Si una especie de planta depende exclusivamente de la dispersión de una especie animal esto se constituye en un mutualismo obligado.

Polinizadores: Algunas especies de angiospermas (plantas con flores) son polinizadas por una sola especie de insecto o ave. Las plantas desarrollan mecanismos que atraen insectos específicos y garantizan que van a polinizar a su especie. Los murciélagos se han reportados como excelentes polinizadores.

Leguminosas y bacterias fijadoras de N: Se conoce muy bien la interacción mutualista entre plantas de la familia de las leguminosas a las que comúnmente se les asocian bacterias que tienen la capacidad de fijar el nitrógeno atmosférico y convertirlo a formas de nitrógeno asimilables para las plantas. Las bacterias se benefician al obtener un hábitat y un suministro de nutrientes elaborados por las plantas.

Micorrizas: Las micorrizas son asociaciones simbióticas mutualistas entre hongos y raíces de plantas. Las micorrizas amplían el área de absorción de nutrientes de las plantas y los hongos se alimentan de los carbohidratos suministrados por las plantas. La existencia de las micorrizas en los bosques tropicales ha sido una explicación a lo paradójico que resulta ser la existencia de un bosque tan exuberante como el bosque amazónico en zonas tan poco ricas en nutrientes y con una alta precipitación que hace los suelos susceptibles a la lixiviación o lavado de nutrientes.

Los garrapateros y varias especies de mamíferos: Existen especies de aves que se alimentan de las garrapatas que actúan como parásitos de animales y que les pueden transmitir enfermedades. Las aves se benefician por el alimento y por el hábitat, y los mamíferos porque se ven liberados de las garrapatas. Un ejemplo clásico es el del estornino bollero y la cebra: El ave se alimenta de garrapatas que pueden causar enfermedades a la cebra y además desarrolla actividades de cortejo y apareamiento en el lomo de su hospedero.

Anémona y cangrejo: El cangrejo obtiene protección de la anémona y ésta obtiene movilidad y por tanto una gama más amplia de alimento.

Para determinar si una relación es mutualista o de cooperación se requiere observar la sobrevivencia de cada una de las especies en ausencia de la otra.

DEPREDACIÓN, HERBIVORISMO Y PARASITISMO:

En estos tres tipos de interacción una de las especies ejerce un efecto negativo sobre la otra especie. Los depredadores, herbívoros y parásitos desarrollan estrategias para capturar y obtener más fácilmente a sus presas, mientras que éstas tratan de escapar de ellos o pasas desapercibidos.

Los efectos negativos tienden a ser pequeños cuantitativamente cuando las poblaciones interactuantes llevan a un proceso evolutivo largo dentro de un ecosistemas estable, pero suele ser un impacto severo cuando el depredador es introducido y a veces puede llevar a la extinción de la especie de la presa.

A largo plazo puede que la asociación sea benéfica para ambas espacies ya que con ella se controla la población de la presa y se evita que destruyan el hábitat y disminuyan significativamente el recurso alimenticio, lo que a su vez trae como consecuencia la disminución de la población.

La sobrepoblación puede ocurrir cuando se introducen especies en hábitats con recursos abundantes sin explotar y no existe el depredador de la especie. Ej. Conejos en Australia.

Las presas, plantas y hospederos desarrollan mecanismos que les permite escapar o pasar desapercibidas. El mimetismo es uno de las estrategias mejor conocidas. Se conocen tres tipos de mimetismo:

• Mimetismo críptico o camuflaje: cuando la especie se asemeja al medio en el que vive o a otros organismos u objetos. Plantas que parecen rocas e insectos que parecen hojas, son algunos ejemplos. Esta estrategia puede presentarse en depredadores como en presas.

• Mimetismo mulleriano: cuando especies venenosas exhiben colores de advertencia. Generalmente estos colores son llamativos y brillantes. Un depredador que haya sufrido la experiencia de alimentarse de uno de estos organismos no volverá a intentar consumir uno similar.

• Mimentismo batesiano: cuando especies no venenosas se asemeja a especies venenosas. Por ejemplo la falsa coral presenta una coloración muy semejante a la coral verdadera.


COMENSALISMO:

En este relación una de las dos especies se beneficia y la otra no resulta afectada. Los ejemplos más comúnmente reportados en la literatura son los que se presentan en el océano, como el de la rémora y el tiburón. Las rémoras utilizan al tiburón como transporte para aprovechar y así obtener alimento en un área mayor. Muchos organismos utilizan agujeros de esponjas y conchas como refugio.
Las plantas trepadoras, las epífitas como bromelias y orquídeas son especies comensales que utilizan los árboles como soporte y para tener mayor disponibilidad de luz, sin causarle daño a la planta. Sin embargo, si la población de trepadoras crece exageradamente sobre el árbol puede disminuir su actividad fotosintética y finalmente morir.


COMPETENCIA:

Esta relación se presenta cuando dos organismos tratan de obtener el mismo recurso. La competencia puede ser interespecífica (entre organismos de distintas especies) o competencia intraespecífica (entre organismos de la misma especie).
La competencia intraespecífica es en general más fuerte que la interespecífica ya que se está compitiendo por recursos del mismo nicho ecológico.

La competencia interespecífica tiene dos resultados posibles. En el primero una de las especies resulta perdedora y es eliminada del hábitat. Esto se conoce como el Principio de Exclusión de Gause. Generalmente la especie ganadora tiene un crecimiento más rápido que la otra especie o tiene alguna carácterística que inhibe el crecimiento de la otra. Por ejemplo si las especies Paramecium caudatum y Paramecium aurelia se cultivan juntas, P. aurelia resultará ganadora y excluirá a P. caudatum.

A veces una especie puede resultar ganadora en un ambiente con determinadas condiciones, pero si éstas cambian la ganadora puede ser la otra especie. Por ejemplo, si dos especies de escarabajos Tribolium castaneum y Tribolium confusum están en competencia, la especie Tribolium castaneum resulta ganadora en climas cálidos y húmedos, mientras que la especie Tribolium confusum vence en climas fríos y secos. Cuando las dos especies están solas pueden sobrevivir en cualquier clima, así que es el efecto del competidor el que determina la capacidad de sobrevivencia en cada clima.

Otro resultado es que las especies desarrollen adaptaciones selectivas que posibiliten la coexistencia de las dos especies en el mismo hábitat. Estas adaptaciones pueden ser cambios en la morfología, fisiología, o en el comportamiento. Por ejemplo una de las especies puede cambiar sus hábitos diurnos a nocturnos, o el tipo de alimento. Se tienen ejemplos de seis especies de aves que pueden coexistir en la misma especie de árbol, sin que haya competencia, aunque pueden existir áreas que se compartan.

Los ejemplos de coexistencia abundan en la naturaleza. En esta relación las especies se reparten los recursos del hábitat. Los primates frugívoros que viven en el dosel de los bosque tropicales consumen alimento diferente. El mico araña (Ateles sp) consume frutos maduros mientras que el mono aullador (Alouatta sp) consume brotes tiernos y frutos verdes. El perro de monte (Potos flavus) consume frutos del sotobosque y la guagua (Agouti paca) y el ñeque (Dasyprocta sp) prefieren los frutos caídos.

En el Africa los animales ramoneadores (se alimentan de ramas) se reparten el alimento así:

Jirafas: ramas mas altas 3 - 4 m suelo
Antílopes jirafa: ramas intermedias
Rinocerontes: ramas más bajas 1 m del suelo
Antílope dik-dik: brotes, ramitas nuevas, vainas con semilla.

AMENSALISMO:

En este tipo de relación una de las especies resulta afectada negativamente y la otra no resulta afectada positiva o negativamente. Un ejemplo es un gran árbol que da sombra y absorbe los nutrientes en un área y no permite que otras especies de crecimiento similar a él se desarrollen. Es necesario aclarar que debajo de estos grandes árboles viven (coexisten) especies que están perfectamente adaptadas a las condiciones de luz del sotobosque y por lo tanto el árbol no ejerce un efecto negativo sobre ellas.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  • Curtis, H. Y N.S. Barnes. Biología. 5 ed. Mexico, Editorial Médica Panamericana,1994.
  • Miller, G.T. 1992. Ecología y medio ambiente. México, Iberoamericana. 870 p.
  • Odum, E.P. 1986. Fundamentos de ecología. México, Interamericana. 422 p.
  • Smith, R. y Smith T. 1998. Elements of Ecology. San Francisco, Addison Wesley. 567 p.
  • Ricklefs, Robert. 1996. Invitación a la Ecología: La Economía de la Naturaleza. 4 ed. Madrid, Ed. Panamericana.. 692 p.